Sobre esta obra:
La obra Playa Pelada (2025) forma parte de la exploración de la artista en torno a la muñeca y el ensamble cerámico en clave expresiva. Se trata de una sirena articulada de catorce piezas, con acabados en curioles a media temperatura y un sistema de montaje variable que activa una lectura espacial y escénica más allá de la exhibición objetual tradicional, evocando el movimiento del mar y su transformación constante.
Su nombre alude a la playa homónima en Nosara, Guanacaste, lugar donde la escultora residió recientemente y que marcó una etapa de cambio y salida de la zona de confort. El color arena de la arcilla y los tonos de los curioles remiten al paisaje costero, al tiempo que rinden homenaje a la tradición artesanal guanacasteca desde una estética contemporánea.
Como figura liminal entre lo humano y lo mítico, la sirena se convierte en un símbolo de tránsito y memoria, y propone la cerámica como un medio narrativo y simbólico donde confluyen experiencia personal, herencia cultural y búsqueda de nuevas posibilidades expresivas.