Yo Frijolito

$1,550.00

Laura Borge

Cerámica con acabado en esmaltes y óxido de hierro a media temperatura, 2022

15 × 17 × 62 cm

Sobre la obra

Esta obra reflexiona sobre los recuerdos de infancia de la artista Laura Borge, a través de un autorretrato surrealista en el que se representa a sí misma dentro de una vaina del árbol de cojoba. De niña, a Laura le fascinaban sus frutos de un rojo intenso, que encierran semillas negras y brillantes y que se convirtieron en objetos de juego e imaginación.

La obra surgió al darse cuenta de que estos árboles habían desaparecido casi por completo de los paisajes de su infancia, lo que impregna la imagen de un profundo sentimiento de nostalgia. La expresión serena de la figura refuerza aún más la tranquila reflexión de la obra sobre la memoria, la pérdida y la presencia perdurable de un sitio y sus cualidades en la identidad personal.

Laura Borge

Cerámica con acabado en esmaltes y óxido de hierro a media temperatura, 2022

15 × 17 × 62 cm

Sobre la obra

Esta obra reflexiona sobre los recuerdos de infancia de la artista Laura Borge, a través de un autorretrato surrealista en el que se representa a sí misma dentro de una vaina del árbol de cojoba. De niña, a Laura le fascinaban sus frutos de un rojo intenso, que encierran semillas negras y brillantes y que se convirtieron en objetos de juego e imaginación.

La obra surgió al darse cuenta de que estos árboles habían desaparecido casi por completo de los paisajes de su infancia, lo que impregna la imagen de un profundo sentimiento de nostalgia. La expresión serena de la figura refuerza aún más la tranquila reflexión de la obra sobre la memoria, la pérdida y la presencia perdurable de un sitio y sus cualidades en la identidad personal.

Sobre esta obra:

La obra Playa Pelada (2025) forma parte de la exploración de la artista en torno a la muñeca y el ensamble cerámico en clave expresiva. Se trata de una sirena articulada de catorce piezas, con acabados en curioles a media temperatura y un sistema de montaje variable que activa una lectura espacial y escénica más allá de la exhibición objetual tradicional, evocando el movimiento del mar y su transformación constante.

Su nombre alude a la playa homónima en Nosara, Guanacaste, lugar donde la escultora residió recientemente y que marcó una etapa de cambio y salida de la zona de confort. El color arena de la arcilla y los tonos de los curioles remiten al paisaje costero, al tiempo que rinden homenaje a la tradición artesanal guanacasteca desde una estética contemporánea.

Como figura liminal entre lo humano y lo mítico, la sirena se convierte en un símbolo de tránsito y memoria, y propone la cerámica como un medio narrativo y simbólico donde confluyen experiencia personal, herencia cultural y búsqueda de nuevas posibilidades expresivas.