Costa Rica
Emergente
Una mirada al trabajo de artistas Scorzo
Esta exhibición representa un extracto del cuerpo de trabajo de artistas emergentes asociados con Scorzo Arte hasta agosto de 2026. La muestra posee un carácter ecléctico, donde cada pieza representa un estilo, una fase o un interés temático particular explorado en la ascendente carrera de estos 11 autores y autoras que se exponen.
La selección mostrada busca presentar la enorme paleta de posibilidades que ofrece la escena del arte emergente en Costa Rica a través de distintas expresiones, con obras en distintos formatos (pintura, escultura, foto, medios mixtos) realizadas durante los últimos seis años.
Costa Rica Emergente se refiere tanto a los artistas que se despliegan a través de su trabajo como a los temas que son abordados a través de sus obras. La contemplación de lo natural, el cuestionamiento de la vida mental del individuo, la definición del yo, la memoria, la identidad y el constante cambio son los ejes temáticos que se abordan en esta exhibición, tópicos de relevancia personal y social en esta segunda década del Siglo XXI.
Esta exhibición
Por Jose Miguel Cubillo
Esta exhibición presenta obras de 11 diferentes artistas: Ale Marín, Ángel Castro, Bryan “Yapi” Mora, Daniel Abarca “DADA”, Eimy Navarro, Franco Moiso, Giulianna Borge, Jesús Mejía, Laura Borge, Mariana Odio y Mónica Lemâitre.
A nivel de disciplinas, la exhibición incluye obras realizadas con técnicas de grabado por Marín, Navarro, Odio y Borge; obras gráfico-pictóricas por Castro, Mejía, Moiso y Lemâitre; piezas cerámicas por Laura Borge y Daniel Abarca, y fotografías por Bryan “Yapi” Mora.
Líneas temáticas:
La naturaleza. En la actualidad, el medio ambiente es un tema que nos concierne a todos. Desde el cambio climático que impacta nuestras vidas diarias hasta la contemplación de lo natural, nuestro entorno ya no es algo que se considera ajeno o distinto del individuo. El daño ambiental es, desde cierto punto de vista, perjudicial para nosotros, pues la naturaleza y el ser humano son indiscernibles. La persona, un bosque o un animal no humano, se podrían considerar como distintos modos que se derivan de una fuerza creativa superior, tal cual lo han considerado algunos filósofos, siendo el más notable de ellos Baruch de Spinoza.
Este punto de vista conlleva a pensar que el humano y lo natural comparten, al menos metafísicamente, una raíz común que los conecta. Es por esta razón que la contemplación -o la interacción- de los ecosistemas que nos rodean nos conecta. En esta meditación visual de lo natural, yo me descubro.
Esta observación consciente es la que llevó a artistas como Franco Mosio a componer obras como Forest y piezas de su serie Revelations. En una línea expresiva similar, podemos observar cómo Bryan Yapi Mora en Imagino un lugar nos describe, contemplativamente, la evolución de una planta. El juego de colores y la apariencia de los elementos en estas obras es un cuestionamiento, para quien las ve, sobre su percepción de la realidad: ¿es lo que vemos tal cual como lo vemos?
La interacción entre ser humano y naturaleza la podemos analizar en obras como Hermanas de agua (Laura Borge), La niña del Volcán (Ángel Castro) y Eva (Eimy Navarro), donde los artistas nos narran como la identidad humana se inmiscuye con elementos naturales que, en un mundo racional, no parecen tener vínculo. Asimismo, estas obras nos invitan a explorar esa conexión entre lo humano, lo natural no humano y la posible trascendencia metafísica que puede existir en este vínculo, relación que muchas veces es expresada a través del mito (aquí es donde la influencia del pensamiento de Spinoza parece ser la más fuerte).
Volcánica I-III-IV (Ale Marín) y Yo, frijolito (Laura Borge) son representaciones de lo natural de una manera más vívida. Las obras son una muestra de que, mediante la contemplación y conexión descritas previamente, podemos alcanzar un estado de consciencia de lo natural que nos permite trascender los límites de lo racional. En este ascenso, nos es posible observar nuevas realidades donde los colores y las texturas cambian y, los límites de lo material, se tornan borrosos.
La identidad, como manifestación de los procesos anteriormente descritos (interacción con la naturaleza, la psique y la memoria) está representada en esta exposición de dos formas. Existe una identidad interna que se reduce a la autopercepción y, existe una identidad construida con base en como yo me percibo interactuando con los componentes de la sociedad.
En Diablitas (Eimy Navarro) y Yo soy yo (Ale Marín), podemos observar cómo los artistas narran el resultado de un proceso introspectivo de identidad. En Navarro, es posible detectar la liberación que se produce a través de la aceptación de quien soy, que se traduce en la figura de las diablitas que bailan, desnudas, de manera autónoma. En Yo soy yo, Marín nos figura un proceso transformativo interno, que, como la mariposa, germina en color y sublevación.
En Trascender (Ale Marín) y Amor prohibido (Ángel Castro), podemos observar la disrupción que existe entre esa autopercepción y el deber ser social. Trascender, obra donde también se expone el tema de la metamorfosis, nos enseña una mariposa combinada con figura humana (como lo es un minotauro), que además gesticula con su mano una referencia cristiana de relevancia histórica, como lo es el pantocrátor. Amor prohibido, la más explícita de las tres obras, es el retrato de dos hombres, uno islamista y otro judío, besándose.
Todas las obras expuestas en este cuarto eje temático son una declaración de identidad, libertad y posesión total del ser a través de personajes que desafían el deber ser social.
Laura Borge
Cerámica con acabado en esmaltes y óxido de hierro a media temperatura, 2022
15 × 17 × 62 cm
Sobre la obra
Esta obra reflexiona sobre los recuerdos de infancia de la artista Laura Borge, a través de un autorretrato surrealista en el que se representa a sí misma dentro de una vaina del árbol de cojoba. De niña, a Laura le fascinaban sus frutos de un rojo intenso, que encierran semillas negras y brillantes y que se convirtieron en objetos de juego e imaginación.
La obra surgió al darse cuenta de que estos árboles habían desaparecido casi por completo de los paisajes de su infancia, lo que impregna la imagen de un profundo sentimiento de nostalgia. La expresión serena de la figura refuerza aún más la tranquila reflexión de la obra sobre la memoria, la pérdida y la presencia perdurable de un sitio y sus cualidades en la identidad personal.
La psique. La vida mental de los seres humanos, tema muy importante en el pensamiento contemporáneo, se puede expresar de distintas formas. En esta exposición, los artistas exploran la psique desde el sueño, la imaginación y el peso existencial que produce la soledad.
Curruco (Jesús Mejía) y Yo Frijolito (Laura Borge) nos representan una idea de la psique desde el punto de vista onírico. A través de imágenes que describen una realidad mental borrosa, los artistas exploran la actividad de la mente que dormita, capaz de producir de imágenes y representaciones con contenido semántico, que posteriormente pueden permear nuestra realidad despiertos.
El otro y Control (Bryan Yapi Mora), nos muestran la contemplación interna posible a través de la vida consciente que constantemente está llena de estímulos. Esta vida consciente puede significarnos soledad, enajenación y esclavitud. El pensamiento interno de los seres humanos, aunque se supone libre, nos puede alejar de nosotros y de otros porque nos esclaviza. Esa enajenación externa e interna, puede derivar en un deseo de control, ya sea de mi vida o de la vida de otro ser humano.
Sentir (Eimy Navarro) y Yo y mi talento para idealizar (Guilianna Borge) reflejan una exploración de la vida mental de una forma más benigna pero tan existencial como la esbozada por Yapi Mora. En vez de transmitirnos el vacío existencial, las descripciones visuales de Navarro y Guilianna Borge nos comunican la capacidad de la mente humana de imaginar escenarios idílicos que pueden transformar una realidad percibida como amenazante en una categoría mental más amigable existencialmente.
La memoria como recurso discursivo y como otra de las facultades de la psique, es el eje temático tratado con mayor diversidad en esta exhibición. Primero, en obras como Flores para el recuerdo, Corazón de cachorro (ambas por Guiliana Borge) y Ovejita (Mónica Lemaitre), se nos detalla una combinación de objetos y animales no humanos que posiblemente evocan una memoria (una memoria de deseo, quizá) de la infancia. Este recuerdo, más que de una imagen, es de un sentimiento. Las obras transmiten la belleza y ternura a través de los objetos o animales que observamos los cuales generan calidez emocional para quien los contempla.
Trencito, Bolso Caniche y Tacones de oro (Mónica Lemaitre) son tres obras donde la representación de objetos cotidianos evocan memorias del pasado. Similar a lo argüido en el párrafo anterior, la representación de estos objetos es una forma de recuerdo infantil, sea uno actualizado o deseado, memoria que nos traslada a un espacio mental de paz, de juego, protección y disfrute.
En los cuadros a gran escala Oporto y Barcelona (Franco Moiso) podemos observar en obras como recuerdo ligado a espacios físicos. Toda memoria necesita un componente espacial y temporal; ese componente de espacio y tiempo es lo que vemos reflejado en estas obras.
En contraposición con Guiliana Borge y Mónica Lematire, Espejo (Jesús Mejía), Yalita (Laura Borge) y Autorretrato (Bryan Yapi Mora), nos confronta con el fallo y la crueldad de nuestra memoria. La falibilidad, contingencia y finitud humanas son descritas en estas obras, porque la memoria, uno de los constituyentes de nuestra identidad (tema abordado en el siguiente acápite de esta exposición), se puede perder o extraviar, lo cual, nos pierde y nos extravía. Si nuestra memoria falla, ¿en qué nos convertimos?
El cambio, el destino final a nivel reflexivo en esta exposición, nos muestra que todo está en constante cambio: la naturaleza, la psique, la memoria y la identidad. Estas variantes son necesarias de aceptar como parte del proceso transformador que viven los seres humanos a nivel interno y como miembros de una sociedad.
Burka (Ángel Castro), Niñitx Jesús y Sor Manuela (ambas de Daniel Abarca), nos confortan con la paradoja entre las formas religiosas y la cosmovisión secular del Siglo XXI. En estas tres obras, podemos ver la contraposición entre el cuerpo, como expresión de identidad y sensualidad, y los tapujos que son impuestos a raíz de las interpretaciones de textos sagrados, las cuales, según algunos dogmas, equiparan la cesura con santa pulcritud. Estas piezas artísticas nos invitan a cuestionarnos si la interpretación oficial de los textos sagrados es la correcta, pregunta que cataliza un cambio individual y social.
Plaga (Daniel Abarca), Ira (Mariana Odio) y Éxodo (Jesús Mejía) nos demuestran que la disidencia y la disrupción son también herramientas de cambio. A veces, el cambio comienza a través de la ruptura con los paradigmas culturales que nos han inculcado desde la infancia. El rompimiento con estas tradiciones no obedece a una rebeldía pueril sino a una lucha generacional que intenta quebrantar ciertas estructuras que alienan al ser humano y los separa de otras personas en sociedad.
Obras expuestas
Ale Marín
Colografía sobre papel fabriano, 2023.
23 × 15.5 cm
Edición: Prueba única.
Sobre la obra
Entre 2020 y 2023, la obra de Ale Marin se centró en la crisis del cambio climático desde su propio punto de vista. La mayoría de las piezas creadas en este periodo tenían un tono autorreflexivo y, a menudo, incluían la propia figura del artista como parte de la representación, equiparando la angustia de la ansiedad con el estado de la naturaleza.
Ale crea obras introspectivas con el fin de explorar sus sentimientos, emociones y experiencias. Muchas de sus obras actuales giran en torno a la idea de la transformación, el cambio y la evolución.
«Volcánica I» forma parte de una serie de grabados en colografía que transmiten la energía de una explosión cromática —cualidad de la que la serie toma su nombre—, generando paisajes de estética abstracta, a la vez que vinculados a la psique del artista.
Ale Marín
Colografía sobre papel fabriano, 2023.
23 × 15.5 cm
Edición: Prueba única.
Sobre la obra
Entre 2020 y 2023, la obra de Ale Marin se centró en la crisis del cambio climático desde su propio punto de vista. La mayoría de las piezas creadas en este periodo tenían un tono autorreflexivo y, a menudo, incluían la propia figura del artista como parte de la representación, equiparando la angustia de la ansiedad con el estado de la naturaleza.
Ale crea obras introspectivas con el fin de explorar sus sentimientos, emociones y experiencias. Muchas de sus obras actuales giran en torno a la idea de la transformación, el cambio y la evolución.
«Volcánica III» forma parte de una serie de grabados en colografía que transmiten la energía de una explosión cromática —cualidad de la que la serie toma su nombre—, generando paisajes de estética abstracta, a la vez que vinculados a la psique del artista.
Eimy Navarro
Talla Dulce, 2022
13.3 x 19
Edición 12 ejemplares
Sobre la obra
La práctica artística de Eimy Navarro explora las intersecciones entre la mitología, la religión y las dimensiones emocionales y simbólicas de la experiencia humana, prestando especial atención a la representación de la mujer en las iconografías sagradas y míticas.
«Sentir» es una experiencia en sí misma. Creada mediante el grabado en huecograbado, su propia superficie invita al tacto: cada línea se puede sentir, literalmente, haciendo eco de su título. Sin embargo, la verdadera intención de la obra es más profunda: explorar el amplio espectro de las emociones humanas, desde la incomodidad del silencio, la rigidez y la impotencia, hasta la calidez de la alegría y la tranquila esperanza que nos lleva hacia un nuevo día. Una no puede existir sin la otra.
Eimy Navarro
Aguafuerte y chine collé, 2022
24.8 x 17.5
Edición de 4 ejemplares
Sobre la obra
La práctica artística de Eimy Navarro explora las intersecciones entre la mitología, la religión y las dimensiones emocionales y simbólicas de la experiencia humana, prestando especial atención a la representación de la mujer en las iconografías sagradas y míticas.
En esta obra, Eimy representa su versión de las Tres Gracias de forma subversiva: tres figuras demoniacas, dueñas de su autonomía, que buscan divertirse gozando de su libertad corporal y terrena.
Giulianna Borge
Aguafuerte y aguatinta, 2024
38.1 × 33 cm
Serie “Flores para el recuerdo” de 5 ejemplares. Disponibles 2/5-5/5
Ale Marín
Colografía sobre papel fabriano, 2023.
23 × 15.5 cm
Edición: Prueba única.
Sobre la obra
Entre 2020 y 2023, la obra de Ale Marin se centró en la crisis del cambio climático desde su propio punto de vista. La mayoría de las piezas creadas en este periodo tenían un tono autorreflexivo y, a menudo, incluían la propia figura del artista como parte de la representación, equiparando la angustia de la ansiedad con el estado de la naturaleza.
Ale crea obras introspectivas con el fin de explorar sus sentimientos, emociones y experiencias. Muchas de sus obras actuales giran en torno a la idea de la transformación, el cambio y la evolución.
«Volcánica V» forma parte de una serie de grabados en colografía que transmiten la energía de una explosión cromática —cualidad de la que la serie toma su nombre—, generando paisajes de estética abstracta, a la vez que vinculados a la psique del artista.
Bryan “Yapi” Mora
Cianotipia, 2021
28,4 × 22,5 x 2,5 cm
De la serie "Compañía"
Enmarcado
Ale Marín
Técnica Mixta de colografía, collage y transferencias, 2024
54 x 38 cm
De la serie "Trascender"
Enmarcado
Daniel Abarca
Cerámica roja de alta temperatura con acabados en engobes y esmaltes de baja temperatura, 2021
30 × 30 × 30 cm
Sobre la obra
La escultura representa una rata con una máscara de gas, símbolo de supervivencia en entornos hostiles. La rata, históricamente vista como plaga, se convierte así en un reflejo de la humanidad misma: adaptable, resilente, pero también destructiva. La máscara de gas sugiere un mundo contaminado, una crisis provocada por nuestra propia existencia. Ser plaga es más que una condena; es una advertencia. ¿Somos víctimas del entorno o los causantes de su deterioro? La figura muta entre lo marginal y lo dominante, lo rechazado y lo inevitable. Esta escultura nos enfrenta a la incomodidad de reconocernos en lo que despreciamos."
Giulianna Borge
Punta Seca, 2024
18.4 × 11 cm
Serie “Estos podríamos ser nosotros” de 10 ejemplares. Disponibles 1/10-10/10
Sobre la obra
Giuliana Borge se interesa en el universo de los obsequios y gestos sentimentales que circulan en las relaciones personales, como cartas adornadas, recuerdos y pequeños detalles cargados de afecto. A través de sus creaciones, Borge busca reivindicar este lenguaje visual como genuinas expresiones de afecto y conexión humana, históricamente relegadas a un segundo plano por su categorización como excesivamente sentimentales y propias de lo femenino.
Bryan “Yapi” Mora
Tintes naturales y bordado sobre lona, 2021
20.3 × 12.7 cm
Sobre la Obra
Creado a partir de materiales procedentes del entorno cotidiano de la artista —como ropa, tintes naturales y cordel de bolsitas de té—, este autorretrato explora la construcción de la identidad y la imagen de uno mismo. La obra reflexiona sobre cómo elegimos representarnos a nosotros mismos cuando estamos libres de la mirada ajena, y si los rituales y las acciones que dan forma a nuestra vida cotidiana definen, en última instancia, nuestro yo más auténtico.
Bryan “Yapi” Mora
Colografía sobre papel rosaspina, 2021
25.4 × 17 cm
Pieza Única
Laura Borge
Cerámica con acabado en esmaltes y óxido de hierro a media temperatura, 2022
15 × 17 × 62 cm
Sobre la obra
Esta obra reflexiona sobre los recuerdos de infancia de la artista Laura Borge, a través de un autorretrato surrealista en el que se representa a sí misma dentro de una vaina del árbol de cojoba. De niña, a Laura le fascinaban sus frutos de un rojo intenso, que encierran semillas negras y brillantes y que se convirtieron en objetos de juego e imaginación.
La obra surgió al darse cuenta de que estos árboles habían desaparecido casi por completo de los paisajes de su infancia, lo que impregna la imagen de un profundo sentimiento de nostalgia. La expresión serena de la figura refuerza aún más la tranquila reflexión de la obra sobre la memoria, la pérdida y la presencia perdurable de un sitio y sus cualidades en la identidad personal.
Bryan “Yapi” Mora
Cianotipia, 2021
28,4 × 22,5 x 2,5 cm
De la serie "Compañía"
Enmarcado
Giulianna Borge
Xilografía sobre papel de arroz, 2025
26 × 18.8 cm
Serie “Yo y mi talento para idealizar” de 5 ejemplares. Disponibles 2/5-5/5
Eimy Navarro
Monotipia serigráfica, 2021
35.5 × 29.5 cm
Sobre esta obra
La práctica artística de Eimy Navarro explora las intersecciones entre la mitología, la religión y las dimensiones emocionales y simbólicas de la experiencia humana, con especial atención a la representación de la mujer en las iconografías sagradas y míticas.
En este grabado en concreto, Eimy presenta una figura femenina que mira con deseo hacia una fruta que sostiene en su mano derecha. La figura tiene un tercer ojo cerrado en la frente, probablemente un símbolo del conocimiento que está a punto de desvelar. Su entorno es un paisaje caótico de montañas en llamas con la imagen de un sol, un símbolo que aparece a menudo en las obras de Navarro.
Ángel Castro
Lápiz de color y acrílico sobre papel acuarela
2023
48 × 36 cm
De la serie “Erótica”
Sobre la obra:
La obra reflexiona sobre cómo, a lo largo de distintas tradiciones culturales y religiosas, el cuerpo ha sido asociado con la culpa y el ocultamiento. Las figuras besándose representan una conexión carnal entre posturas cultural-religiosas históricamente opuestas, creando una acción tabú desde diversas perspectivas: la sexual, la religiosa y la política.
Ángel Castro
Lápiz de color y acrílico sobre papel acuarela
2023
48 × 36 cm
De la serie “Erótica”
Sobre la obra:
La obra reflexiona sobre cómo, a lo largo de distintas tradiciones culturales y religiosas, el cuerpo ha sido asociado con la culpa y el ocultamiento. La figura cubierta sugiere esa tensión entre lo que se nos enseña a esconder y la posibilidad de habitar el propio cuerpo con libertad, reconociéndolo como un espacio natural de identidad y existencia.
Mariana Odio
Aguafuerte, aguatinta y barniz al azúcar en hierro, 2023
22,5 × 20 cm
Edición variable
Daniel Abarca
Cerámica roja de alta temperatura con acabados en mayólica y Stains, 2023
30 × 20 × 20 cm
Sobre la obra
Esta pieza cerámica es una sátira a la tradicional figura representativa del nacimiento de Jesús de Nazaret. Al vandalizar esta pieza se brinda una resignificación simbólica del “Niñito Jesús” y se emplea al texto, la palabra y el color para construir una nueva imagen con un nuevo significado siendo este un nuevo “Niñitx Jesxs” . Ahora una figura que representa y adopta como propias todas las palabras empleadas con carácter peyorativo durante décadas hacia las personas pertenecientes a la comunidad LGBTTTIQ+ por parte del sistema heteropatriarcal, machista y religioso costarricense.
Mónica Lemaitre
Acrílico sobre canva, 2024.
13 × 13 cm
Serie: Juguetes T2K
Sobre la obra:
Mónica Lemaitre se enfoca en la infancia, sus experiencias, colores y objetos, esta obra representa el adorable juguete que muchas personas tuvieron en sus años de niñez. Como un ejercicio de nostalgia, esta serie de cuadros nos hace viajar al pasado, a cuando éramos jóvenes, inocentes y juguetones. Estas mismas características se reflejan en cada una de las obras de la serie. El pequeño tamaño del cuadro también es intencionado. La artista busca que la obra sea un retrato de nuestro pasado, un recuerdo íntimo de nuestras alegrías infantiles.
Mónica Lemaitre
Acrílico sobre canva, 2023.
13 × 13 cm
Serie: Juguetes T2K
Sobre la obra
Para Mónica, la memoria funciona como un archivo poderoso, y el arte representa una herramienta capaz de activar recuerdos tanto individuales como colectivos. Su trabajo busca generar recorridos entre el arte y las personas, creando experiencias significativas que inviten a la reflexión o la evocación de recuerdos. En la serie “Juguetes”, Lemâitre explora la memoria a través de retratos de objetos representativos de la niñez para una generación que creció durante los primeros pasos del internet, más apegada a sus memorias con los objetos que facilitaban el juego.
Mónica Lemaitre
Acrílico sobre canva, 2024.
12,5 × 12,5 cm
Serie: Juguetes T2K
Mónica Lemaitre se enfoca en la infancia, sus experiencias, colores y objetos, esta obra representa los zapatitos miniatura que muchas muñecas incluían en su ajuar como parte de los accesorios para el juego. Como un ejercicio de nostalgia, esta serie de cuadros nos hace viajar al pasado, a cuando éramos jóvenes, inocentes y juguetones. Estas mismas características se reflejan en cada una de las obras de la serie. El pequeño tamaño del cuadro también es intencionado. La artista busca que la obra sea un retrato de nuestro pasado, un recuerdo íntimo de nuestras alegrías infantiles.
Laura Borge
Cerámica con acabado en esmaltes a baja temperatura, 2024
32 × 19 × 1.5 cm
Sobre la obra
Esta serie de piezas continúa la exploración de la artista Laura Borge en torno a la sirena como figura liminal entre lo humano y lo natural, en este caso representadas en una variedad de colores y como piezas de pared.
Laura Borge
Cerámica con acabado en curioles a baja temperatura, con accesorios de tela, lana y foam, 2023
30 × 8 × 5 cm
0.29 kg
Sobre la obra
Las Yalitas son muñecas cerámicas que integran la expresión artística de su autora, la artista cerámica y escultora Laura Borge, con la sostenibilidad en una búsqueda por reducir el uso del plástico, reutilizar materiales y revitalizar la tradición artesanal de las muñecas que eran diseñadas y creadas utilizando arcilla.
Estas piezas son esculturas cerámicas ensambladas y articuladas, con cualidades personalizables como la complexión, el cabello, los rasgos faciales y la indumentaria, todo creado de forma artesanal. Estas muñecas poseen una expresión serena y natural, acercando la experiencia del juego a la identidad de las personas usuarias del objeto, y a su vez, rompiendo el paradigma de belleza globalizada instaurado en los juguetes contemporáneos.
Daniel Abarca
Cerámica roja de alta temperatura con acabados en óxidos de hierro a cono 4, 2022
22 × 22 × 20 cm
Sobre la obra
Esta pieza desafía los límites entre lo sagrado y lo profano, lo normativo y lo transgresor. Un símbolo de libertad frente a las estructuras que históricamente han reprimido el deseo y la identidad. La pieza cuestiona la noción de pureza impuesta por la religión, confrontando el cuerpo como territorio de pecado y redención. La monja, lejos de ser un ícono de castidad, se convierte en un emblema de autonomía, espiritualidad y goce propio. Su existencia es un acto de resistencia, una ruptura con la moral impuesta, donde la identidad y el placer dejan de ser condena para convertirse en celebración.